La doctrina del shock de
Naomi Klein muestra la naturaleza del libre mercado y cómo el capitalismo
bebe de la dictadura y la brutalidad, manteniendo al ciudadano en un constante
estado de shock. En este estado se producen catástrofes para instaurar
el capitalismo salvaje y medidas que van en contra del bienestar y la calidad
de vida de un país.
Las crisis desorientan y confunden a la
población, es entonces cuando el
estado liberaliza drásticamente sin tener en cuenta el coste humano y los
ciudadanos aceptan ya que en ese momento piensan en un bienestar inmediato.
Milton Friedman y la Escuela
de Chicago, promovieron y aconsejaron a muchos gobiernos en esta imposición de
libre mercado a través del shock, dejándonos ejemplos muy claros en las
dictaduras más crueles del siglo XX. Milton Friedman murió en
2006, y lo que cabe preguntarse ahora es si sus principios sobrevivirán mucho
tiempo más. Las ilusiones de consenso provocadas por los estados de shock se
desgastan, pues no son más que "ilusiones", que no tienen un reflejo
real en el bienestar de la población. El miedo colectivo es difícil de sostener
a largo plazo, y sus estrategias dejan de ser novedosas para pasar a ser una
cantinela más que conocida. Los países que soportaron dictaduras brutales hoy
reclaman a sus jóvenes gobiernos democráticos la nacionalización
de sus recursos, creación de cooperativas democráticas y garantías sociales. El
FMI pierde poder lentamente en detrimento de la ayuda de países vecinos. Las
"deudas" dejan de pagarse o se buscan otras alternativas.
Las manos que mueven los
hilos de la doctrina del shock cada vez tienen menos fuerza, y la
realidad convulsa de crisis mundial actual que han provocado podría ser el
último intento desesperado de las grandes corporaciones y sus defensores por
perpetuar un sistema injusto que la ciudadanía ya no acepta sin más.
Las conclusiones que plantea La Doctrina del Shock son muy esperanzadoras pero queda todavía por ver si la conciencia de la ciudadanía está lo suficientemente desarrollada para superar de manera definitiva los valores neoliberalistas y sus formas de control.
Las conclusiones que plantea La Doctrina del Shock son muy esperanzadoras pero queda todavía por ver si la conciencia de la ciudadanía está lo suficientemente desarrollada para superar de manera definitiva los valores neoliberalistas y sus formas de control.
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