El
autor del artículo, Noam Chomsky
(lingüista, filósofo y activista estadounidense) es una de las
figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX y es
reconocido por su activismo político, caracterizado por una fuerte
crítica del capitalismo contemporáneo y de la política exterior de
los Estados Unidos.
Señalado
por el New York Times como "el
más importante de los pensadores contemporáneos"
refleja en este texto como estamos siendo completamente controlados,
sobre todo en los últimos siglos, que han sido un escenario
de grandes cambios en las relaciones humanas y en el orden mundial.
Entre las ideas que surgen a
lo largo del texto, una que consideramos muy importante es que la
sociedad está controlada por unos pocos que tienen el poder. Nos
venden una
libertad
que en el
fondo no tenemos y que como dice el autor es solamente una utopía,
ya que estamos vigilados y controlados por los “poderosos”.
Pero en el texto también
habla de otros dos conceptos importantes la soberanía
y los derechos
humanos.
En
el campo de la política existe un eslogan habitual “Soberanía
popular en un gobierno de, por y para el pueblo”,
aunque el esquema de funcionamiento difiere bastante de eslogan, pues
consiste en considerar al pueblo como un enemigo peligroso. El
problema reside en nosotros mismos, nos dejamos llevar por los
“soberanos” y no tomamos nuestras propias decisiones. Intentamos
revolucionarnos, pero al final siempre estamos al servicio de unos
pocos que eligen lo que es mejor o peor para todos los demás. Como
dice Chomsky en el texto, son un puñado de grandes empresas. Y es
que la democracia
liberal
padece
una crisis
crónica, a la que no se le vislumbra ninguna salida; y es tan
incurable que ya ha comenzado a preocupar a la ciudadanía en
general. Y no es extraño que sea así, si tenemos en cuenta los
casos de corrupción que afectan a todos los partidos (y ahora
incluso a la Casa Real) socavando la legitimidad de nuestra
democracia. Por supuesto, esta preocupación no es exclusiva de
España y cada vez que destapan más y más casos en los que el
control, la manipulación, es la base de todo movimiento.
El texto termina con estas
palabras: “Las
decisiones pueden modificarse, las instituciones pueden modificarse
y, en caso necesario, desmantelarse y sustituirse, tal como gente
honesta y valiente ha venido haciendo a lo largo de la historia”;
comencemos, trabajemos y luchemos, pues, por ese cambio.
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