sábado, 25 de mayo de 2013

LA CAZA DEL GITANO A LAS AFUERAS DE TURÍN


Este artículo de El País, del 11 de diciembre de 2011, muestra cómo a partir de una denuncia falsa se puede generar un sinfín de violencia, en este caso racial.
El suceso fue que en Turín, Italia, una chica de 16 años contó a sus padres que había sido violada por unos gitanos. Su versión, respaldada por la de su hermano, comenzó a propagarse por el barrio creando una serie de disputas y manifestaciones no violentas de toda la comunidad de vecinos. Sin embargo, cuando la protesta llegó a manos de un grupo de hinchas la violencia fue cada vez más, creando incendios, tirando piedras y dando palizas.
Ya no es sólo terrible que por unos pocos se llegue a situaciones fatales de violencia (sin que el resto de vecinos, a pesar de su enfado lo parase), sino que además el suceso era falso y la adolescente contó esa mentira por miedo a sus familiares, ya que la virginidad la perdió con un amigo y de buena gana.

Es realmente lamentable que hoy en día lleguemos a esos extremos, independientemente de las creencias y valores de las personas. Vivimos en un mundo en donde el poder, la fuerza, las voluntades se mueven a base de golpes, y el resto de la población nos quedamos mirando como si tuviéramos que aceptarlo, resignándonos, igual que hicieron los gitanos al tener que recoger sus restos quemados sin nada más que hacer. No tenemos voz, no se escuchan las palabras que decimos, pero debemos hacer que se oigan; esa niña debía poder hablar con sus padres, los gitanos tenían que poder defender sus hogares y vivir sin miedo ni resignación. Debemos empezar a luchar por lo que queremos de forma adecuada y en conjunto, para que los radicales, los que se aprovechan, los que se rigen por el poder sin pensar en consecuencias  dejen de hacer ruído, ellos son la verdadera minoría, y debemos hacer que no creen el caos que generan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario