Este artículo de El País, del 17 de noviembre de 2010, explica la repercusión mediática que ha generado Belén Esteban.
La exmujer del torero pasó a manos de la audiencia cuando fue rechazada relegada a su posición de “barriobajera”, pero esto fue aprovechado como máquina de hacer dinero, convirtiéndose en la “princesa del pueblo”, ya que aquellos que la siguen y corean su nombre se ven reflejados, apaciguados y entendidos cuando ella grita, protesta, insulta... a todos aquellos que se le pongan por delante, en especial poderes políticos. El pueblo, así, siente que están siendo escuchados y representados, aunque en realidad siguen sentados en sus hogares sin salir a buscar verdaderas soluciones.
Josep Ramoneda, autor del artículo, explica que la estructura narrativa de la historia de Belén es simple y transparente, y seguirá existiendo como mercancía televisiva, hasta el momento en que se caiga la fachada y su audiencia vea todo lo que hay.
Mientras tanto, sus lemas, como el famoso “yo por mi hija, ma-to” genera la apoteosis de la ignorancia convertida en virtud, crea momentos y espacios donde las comunidades de vecinos se ven reconocidos y donde en realidad se está potenciando una cultura fascista, ya que se rige por la muerte legitimada por la sangre, por defensa de lo mío ante cualquier problema que se le ponga delante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario