El 17 de octubre de 2012 se publicó este artículo en El País, en donde se narra la situación vivida en Miskolc. A raíz de las continuas marcas de la recesión y el desmesurado número de parados, la situación era cada vez más caótica, centrando (miles de simpatizantes del partido opositor ultraderechista Jobbik) su ira contra los gitanos, provocando a su vez una contramanifestación. Las prácticas monetarias y políticas una vez más se hacen eco en la inestabilidad y actitudes de los ciudadanos, sacando el lado más salvaje debido a las tensiones y altas presiones a las que se ven sometidos por la mala praxis continuada que los poderes políticos están llevando a cabo en las últimas décadas; junto con un racismo latente que no se acaba de erradicar.
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