El
artículo critica la acusación actual de brujas en Nepal. Cuenta la
historia de Ranwati Chowduri, una mujer que sufrió maltrato físico
porque fue culpada de echarle un maleficio a un familiar que luego
enfermó. La comunidad de Ranwati la discrimina y a pesar de haber
demostrado que no tiene ningún poder maligno, será la culpable y tendrá que pagar con
violencia y tortura si sucede cualquier acontecimiento
negativa en su entorno.
Un
caso parecido sucedió en el Himalaya, los chamanes culparon a una mujer
de brujería porque un niño murió en su comunidad y entre varios
decidieron apalearla y quemarla viva. La cuestión es que estos casos no
cesan y muy pocos acaban en el tribunal.
Por
otro lado, habla de personajes como Mangal Paswen, un exorcista que cree
firmemente en las brujas y describe la evidencia de que si una mujer
llega a un lugar y sucede algo malo la culpa es, sin lugar a dudas, de la misma. Mangal asegura que gracias a figuras como él y a sus curas, hay
menos juicios de brujería. Sin embargo dos de las familias que han
contratado su servicio, han tenido que verse obligadas a pagar con
animales y tierras e incluso con favores sexuales.
El
último caso habla de Maya Chowdury, una mujer condenada porque su madre
ya era considerada bruja antes de que ella naciera, y ha vivido toda su
vida bajo una sospecha que se convirtió en certeza después de que una
niña enfermase tras vestir ropa que ella había confeccionado.
Todas estas acusaciones nos parecen aterradoras y nos cuesta creer que a día de hoy existan todavía mentalidades tan irracionales y malignas. La mujer en muchas culturas sigue siendo un ser inferior y violentar contra ellas está incluso justificado. ¡Una absoluta locura!
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