Retrata
a una niña menor que juega a ser su padre. Llega a su casa y se sienta a
comer, en frente hay una muñeca (la madre) y nada más empezar le
reprocha lo mala que está la comida. A continuación pasa a insultarla, a
decirle lo inútil que es y finalmente la tira al suelo para pegarle una
paliza. De pronto llega su madre verdadera, con el rostro dañado de un
golpe y detrás de ella el padre se aproxima a entrar.
Es
una crítica al machismo y a la violencia de género y consideramos que
lo refleja a través de la hija porque son quienes aprenden de lo que ven
en casa e imitan actitudes y comportamientos.
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