Este artículo de prensa, del 21 de diciembre de 2011, publicado en la sección de Sociedad de El País, refleja en su titular la gran repercusión y polémica que se suscitó en Holanda debido a que dos presentadores comieron carne humana.
La BNN es la productora del programa de dos jóvenes que pretenden concienciar a la sociedad a partir de emisiones chocantes que tengan la mayor repercusión mediática posible y así llegar al mayor número posible de la población, ya sea por su interés generado o por intriga sobre lo ocurrido.
En concreto, este caso se realizó con la intención de generar más donaciones; pero la clave estuvo en que provocaron un desconcierto anterior a la emisión sobre la veracidad del origen de la carne, y posterior sobre el futuro de estos jóvenes ante un tribunal.
Lo más curioso es que son estos programas y sucesos los que despiertan el verdadero interés de las personas, y parece que hace falta llegar a extremos para conseguir resultados, ya que después de esta emisión subió la tasa de donaciones de órganos. ¿Por qué debemos llegar a estos extremos? ¿Por qué la población no es capaz de ver las realidades del mundo a menos que se la estampen en la cara con un tinte de diversión? Creemos que esa es la verdadera reflexión que debemos plantearnos.
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