Este artículo de prensa del 28 de agosto de 2012, publicado en El País, es tan solo una muestra más de que la ley nunca es ecuánime para todos. Grabar, orinar y faltar el respeto a un muerto le cuesta a un marine americano una triste sanción y la “posibilidad”, ni siquiera la certeza, de posibles reprimendas futuras; es decir, es su forma de que la gente “se queda tranquila” mientras en realidad les están dando palmaditas en la espalda por su comportamiento.
Nos parece realmente denigrante, ya no sólo ese trato a un muerto, sino la permisividad y pasividad de los actos de los vivos. Como se puede ver en el vídeo es absolutamente denigrante el trato que se muestra y el poco respeto a la vida. Es una vergüenza y no queda la cosa ahí, ya que esto es sólo un pequeño ejemplo de infinidad de actos que no vemos.
De hecho, para mayor inri, también se habla de la quema de Coranes en una base de Bagram, que por supuesto también lo han sabido justificar legalmente para no sufrir consecuencias, cuando si hubiesen sido sus Biblias habrían rodado literalmente cabezas...
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