El
cine no sólo se mueve por intereses financieros, sino que realmente refleja nuestra vida cotidiana, aunque bien es cierto que existen obras que precisamente representan lo contrario, empezando por el creador de un nuevo lenguaje icónico Georges Meliès.
Fotograma de Viaje a la luna (1902)
Con el cine nace el lenguaje audiovisual, que adoptamos como idioma natural que interfiere en nuestras emociones.
Por otro lado, el
cine también representa a personajes peligrosos y en ocasiones las imágenes resultan reivindicativas porque cuestionan el poder del sistema. Sucede, así, en el caso de:
1.
Espartaco (Stanley Kubrick, 1960): historia de un esclavo que se
convirtió en gladiador y se enfrentó al mismísimo Imperio Romano.
2.
La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004): historia de Jesús de Nazaret,
profeta judío e hijo de un carpintero que desafió el poder divino de la
religión hebraica y el poder terrenal del Imperio Romano.
3.
Alguien voló sobre el nido del cuco (Milos Forman, 1975): historia de
un delincuente que se hace pasar por loco y cuando es trasladado de la
prisión a un centro psiquiátrico, levanta sus barricadas ante la Gran
Enfermera y su poder omnímodo en el manicomio.
Del mismo modo, vemos ejemplos de utopías (refleja una sociedad idealizada) y distopías (todo lo contrario) en películas como Metrópolis (Fritz Lang, 1927); Fahrenheit 451 (François Truffaut, 1966);
THX 1138 (George Lucas, 1970); Blade Runner (Ridely Scott, 1982) y 1984
(Michael Radford, 1984), siendo Metrópolis una de las primeras
películas en representar una sociedad futurista opresora y represora.
Por otro lado, Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel
de los libros y trata la historia basada en la novela de Ray Bradbury
que critica la censura de libros impuesta en los Estados Unidos por el
senador Mc Carthy. THX 1138 fue la ópera prima de George Lucas y
representa una sociedad futura avanzada pero a su vez totalitaria, al más puro estilo Orwelliano. Blade runner, adaptación de la novela de Philip K.
Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? también refleja una
sociedad futura donde las máquinas (replicantes) toman conciencia de lo
que realmente son e inician una rebelión contra el sistema. Finalmente,
en 1984 visualizamos la figura controladora del Gran Hermano.
A
modo de conclusión, el tema principal que tratan las películas de
ciencia ficción es la amenaza a la propia condición humana. Además, cabe
destacar que en todos ellos se utiliza el amor como salvación a la
situación de opresión. Todas estas obras nos hacen reflexionar sobre el actual sistema, que nos controla de forma sutil a través de la vigilancia dada por las nuevas tecnologías. Hablaríamos entonces de un totalitarismo en toda regla, que se esconde en los sistemas de seguridad que como ciudadanos creemos necesarios y preventivos. Llegados a este punto, ¿ha logrado el sistema controlar nuestros pensamientos?¿por qué creemos que es necesaria tanta medida de seguridad?